MAESTRO, SABIO, CABÉCAR, GUÍA, ABUELO.
Naciste en la cuna del jaguar, en la casa sagrada de los grandes protectores de Arawak. Fue tu niñez de magia, de abuelos sagrados con el don de la metamorfosis y abuelas fuertes. Naciste en la Meca de los pueblos indígenas. Aprendiste las técnicas de vida y la sabiduría milenaria de tu pueblo para vivir en paz con nuestra madre. Seguiste la primera profesión de un Ditsö; agricultor, siempre tuviste de todo, suficiente para comer y compartir, principio básico de nuestra espiritualidad. Te vi trabajar el suelo con pasión, ternura, hablándole a la semilla, al bosque, al suelo, al aire, al río, como quien habla con un amigo. Producir comida era para usted querido maestro una de las más sublimes maneras de arte, ese arte que encontrabas tanto en la inmensidad del paisaje que emergía ente la mirada profunda, silenciosa, como buscando una respuesta ante la inmensidad pero al contrario le surgen más preguntas, como ese arte en la minúscula hoja caída en el camino que mojabas, que ...