Breve historia de un vencido.
Dice mi madre que el día que yo iba a nacer caminó kilómetros para encontrarse con la ambulancia, mientras una luna llena seguía sus pasos haciendo que la noche sea tan clara como el amanecer. No camino sola, mi abuela paterna, una partera de profesión reconocida, la escoltaba "Por cualquiera cosa yo la parteaba" decía mi abuela. Mientras se mecía suavemente un su hamaca con una taza de Tsirú (cacao) que era otra de sus grandes áreas de conocimiento.
- "Yo llevaba mis implementos, y en cualquier gamba de árbol se puede partear".
- Abuela ¿No te daba miedo?
´- "Yo nunca sentí miedo, ni cuando eran complicados, no se, no puedo decir lo que sentía, yo solo me enfocaba en lo que estaba haciendo, y gracias a Dios nunca se me murió un bebé"
Dicen que nací un octubre 30 del 88. Descendiente de los pueblos Bribri y Cabécar pueblos con alrededor de 5 mil años en esta tierra. Somos pueblos matrilineales y matriarcales aunque los golpes de la academia y religión han hecho estragos.
Nací, crecí y vivo en medio del bosque, y acá también me recibirá Sulá. No tengo certezas, solo preguntas, no tengo verdades solo dudas, no tengo religión solo espiritualidad, no tengo conocidos solo hermanos y hermanas, no tengo futuro porque vivo en el eterno presente del Bribri, no tengo dinero pero soy sumamente rico.
En los últimos 5 años de mi vida me he dedicado a aprender más, escuchar más, a dudar más, a abrazar las incertidumbres, la oscuridad del inframundo de Sula como la guía del camino del corazón. Sea eterna la memoria de mis ancestros, la voz del viento que desgarra la piel de los arboles, y desgrana palabras a quienes estamos dispuestos a escuchar.
Esta es la historia de un vencido.

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